economia – IIEE https://www.iiee.edu.pe Instituto Internacional de Economìa y Empresa Sat, 08 Oct 2022 03:41:09 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.1 https://www.iiee.edu.pe/wp-content/uploads/2021/11/LOGO-HORIZONTAL-removebg-preview-1-69x69.png economia – IIEE https://www.iiee.edu.pe 32 32 El fantasma de la recesión económica acecha el mundo https://www.iiee.edu.pe/el-fantasma-de-la-recesion-economica-acecha-el-mundo/ https://www.iiee.edu.pe/el-fantasma-de-la-recesion-economica-acecha-el-mundo/#respond Sat, 08 Oct 2022 03:41:09 +0000 https://www.iiee.edu.pe/?p=7272 Alejandro Narváez Liceras(*)

Los bancos centrales de todo el mundo han venido subiendo las tasas de interés (precio del dinero) desde el último trimestre de 2021 con un grado de sincronización no visto en las últimas cinco décadas. Una tendencia que probablemente continúe hasta bien entrado el próximo año. Sin embargo, es posible que el alza de tasas y otras medidas de política económica no sean suficientes para reducir la inflación a los niveles prepandemia. En cambio, el mundo podría estar rumbo a una recesión o quizás a una depresión global en 2023, cuyas consecuencias serían fatales para millones de personas. El economista Nouriel Roubini, que se anticipó a la crisis del 2008, prevé una recesión “severa, larga y fea” que empieza a finales de 2022 y que puede durar todo 2023.

Por su parte, los inversionistas globales y gestores de fondos como Jeff Gundlach llamado el “rey de los bonos” y Ray Dalio, autor del libro “Nuevo Orden Mundial”, esperan que los principales bancos centrales aumenten las tasas de interés hasta un 4% o 5% en lo que resta de este año. Y, si estos aumentos estuvieran acompañados de turbulencias en los mercados financieros internacionales, las tensiones geopolíticas, la crisis energética, etc., el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) mundial se reduciría al 0.5 % en 2023. Estaríamos en una recesión mundial sin paliativos.

“Enfrían” la economía subiendo tasas

La inflación se puede producir a través de dos circuitos. En el primero, el nivel de precios sube porque la demanda de un conjunto de bienes crece a un ritmo más rápido al que puede crecer su oferta. Este es el concepto clásico de la inflación y el que la mayoría de personas tiene en mente. Ante este caso hay dos opciones: incrementar la oferta para satisfacer la demanda o bien reducir la demanda para que se ajuste a la oferta disponible. Este último es precisamente el objetivo de las políticas de subidas de tasas que los bancos centrales vienen aplicando. Al final, más allá de tecnicismos, lo que buscan es enfriar la actividad económica, haciendo que los precios bajen porque empresas y familias reducen sus inversiones y consumos. El nivel de precios cae, en definitiva, porque se asfixia la demanda agregada.

En ese escenario el debate se centra en si las escaladas de tasas son inevitables, o hay otras opciones para frenar esa subida de precios. Pero, ¿en qué consiste exactamente esta ortodoxia política monetaria? ¿Por qué subir el precio del dinero puede bajar los precios de los demás bienes y servicios? La respuesta a esta pregunta es muy compleja, aunque se puede reducir de forma muy simplificada a una cuestión de oferta y demanda. Cuando un bien o servicio está muy demandado, su precio sube. Al aumentar el precio del dinero, el costo de financiamiento de las empresas y familias se encarece, así que se lo piensan dos veces antes de pedir un préstamo para invertir o consumir, lo que reduce la demanda y, reglón seguido bajan los precios.

En la jerga económica, la subida de tasas se utiliza para “enfriar” una economía que está en pleno auge o “recalentada”. Es la fase del ciclo económico en que las empresas no son capaces de generar la oferta de productos y servicios suficientes para atender una demanda creciente. Esto se suele dar en situaciones de pleno empleo, como ocurre actualmente en Estados Unidos, donde se ha producido una explosión del consumo después la pandemia. No es el caso peruano, ni por asomo, tampoco es lo que se viene dando en Europa.

La subida de tasas también tiene efectos indirectos en el mercado de divisas. El dólar sigue apreciándose frente a otras monedas locales. Ante la subida de tasas más agresiva en Estados Unidos los inversores se van allí porque el billete verde se aprecia respecto a otras divisas como la peruana o el euro. De esta forma, compran más dólares, así que su valor sube, y nuevamente la oferta y la demanda. ¿Y en qué afecta eso a la inflación? Pues importamos petróleo, bienes de capital, fertilizantes y otros productos en dólares, y con una divisa local débil las compras salen más caras y ello agrava las tensiones inflacionistas (se llama inflación importada).

¿Y si el problema es de oferta?

Pero también se puede generar inflación porque la oferta de determinados factores básicos para la producción de otros bienes y servicios se encarezca. Por ejemplo, los derivados del petróleo, la electricidad, el gas o las materias primas como el trigo, los fertilizantes o el aceite de girasol (la energía, de hecho, es imprescindible en prácticamente todos los procesos productivos). Esto fue lo que sucedió en la crisis del petróleo de los años 70. En este caso, las posibilidades de actuación dependen de la capacidad de control que tenga un país sobre los precios o la producción de los bienes y servicios que impulsan la inflación.

Ahora bien, si la subida de tasas actúa sobre la demanda, ¿de qué sirve cuando el problema está en la oferta? Aquí se sitúa el epicentro de uno de los grandes debates sobre las continuas subidas de tasas por parte de los bancos centrales. Sin ir muy lejos, la principal causa de la inflación en el Perú, es básicamente, “un shock en la oferta”: la oferta mundial de petróleo y sus derivados, de los alimentos o insumos importados, etc. se ha reducido por las sanciones impuestas a Rusia por occidente y las tensiones geopolíticas. Además, los problemas en la cadena de suministros también presionan al alza los precios. Es decir, que la subida de tasas sea una herramienta de demanda no significa que no tenga efectos sobre una inflación de oferta. Mucho ojo.

La inflación en Estados Unidos está más vinculada a la demanda y es más fácil contener, a diferencia de Europa y algunos países de América Latina como Perú. El origen de la inflación en Europa no es un sobrecalentamiento de su economía, y, por tanto, atacar la demanda, encareciendo el precio del dinero, no es el camino para reducir la inflación. Lo que han hecho, es empujar la economía a la recesión. De manera que, “las recetas” no pueden ser las mismas, cuando las causas de la enfermedad son distintas. Es esto, lo que no entienden los burócratas de los bancos centrales. Distinguir qué factores son los que impulsan los precios en cada caso es de capital importancia, porque las dinámicas que generan cada uno son distintos, como lo son las medidas para controlar su evolución y así combatir la inflación.

Reflexiones finales

La verdad es que no todas las economías necesitan subir tasas, una y otra vez, para sofocar la demanda y controlar el alza de precios. Una parte importante de la inflación mundial está impulsada por la oferta externa. Desafortunadamente, la miopía de los bancos centrales les impide ver esta realidad. Viven un mundo ficticio, por tanto, toman medidas equivocadas que causan penuria a millones de personas. Están atrapadas y sus intentos de estimular la economía a través de la flexibilización cuantitativa (fabricar e inyectar dinero a mansalva al sistema) y la manipulación del precio del dinero ha fracasado estrepitosamente. Y lo vemos. Si sólo aceptasen que tenemos la enfermedad, en este caso: recesión/estanflación camino a una depresión económica, sólo, en ese momento daremos con el remedio y saldremos entre todos de la crisis. Al menos, podemos intentarlo (publicado el 23/9/22).

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(*) En Profesor Principal de Economía Financiera en la Universidad Nacional mayor de San Marcos y director del Instituto Internacional de Economía y Empresa.

(**) Este artículo también puede leerse en: www.alejandronarvaez.com

 

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El BCR, el costo del dinero y el PBI https://www.iiee.edu.pe/el-bcr-el-costo-del-dinero-y-el-pbi/ https://www.iiee.edu.pe/el-bcr-el-costo-del-dinero-y-el-pbi/#respond Sat, 25 Jun 2022 02:11:11 +0000 https://www.iiee.edu.pe/?p=7054  Alejandro Narváez Liceras[1]

El Banco Mundial (BM), en su informe de junio 2022, de Perspectivas económicas mundiales, en línea con el desplome de la economía mundial, ha recortado su pronóstico de crecimiento del producto bruto interno (PBI) para Perú a 3.1% para este año y para el 2023 proyecta un PBI de apenas 2.9%.  El Banco Central de Reserva del Perú (BCR), hizo lo propio en su reporte de este mes. Proyecta para este año un reducido PBI de 3.1%, lo que supone 3 décimas menos de sus proyecciones presentadas en marzo pasado. Entre tanto, la CEPAL (junio 2022) sitúa en un 2.5% de crecimiento para este año. Para muchos analistas estas cifras son muy optimistas, podrían ser peores y quizás estemos en el inicio de una dura recesión que puede ser dolorosa y prolongada para la mayoría de peruanos.

El presidente del Grupo BM, David Malpass, advirtió hace poco: “el crecimiento de la economía mundial estaba paralizándose y el riesgo de estanflación, un periodo de estancamiento económico con aumento de desempleo e inflación elevada, era muy factible, y sería potencialmente muy duro para aquellos países con ingresos medios y bajos”. Como dijimos en un artículo anterior (abril, 2022), la estanflación ocurre cuando el crecimiento económico experimenta una desaceleración significativa, pero a pesar de ello, persiste alta inflación.

La última vez que el mundo atravesó un periodo semejante, fue durante la crisis del petróleo en la década de los años 70, cuando los altos precios del crudo provocaron una elevada inflación en todo el mundo y una recesión en los países que importaban grandes volúmenes de ese producto, principalmente de Oriente Medio. Aquel momento marcó, el inicio de la llamada década perdida (1980 -1990) en muchas economías. Los patrones que iniciaron la estanflación en 1970, aparecen hoy con más virulencia: desaceleración económica, altas tasas de interés, inflación galopante y aumento de la deuda pública.

BCR sube otra vez el precio del dinero

El directorio del Banco Central de Reserva de Perú (BCR), nuevamente, este mes ha subido el precio del dinero (tasa de interés de referencia) en 0.50% (50 puntos básicos), hasta el 5.5%.  Son diez meses de subidas continuas de tasas, y no ha servido para frenar los precios, excepto, secar la economía cada vez más. El argumento que esgrime el banco para tomar esa decisión, ha sido el aumento de la inflación anual a 8.09% (cifra oficial) en mayo último. Insinúa en su reciente comunicado, que seguiría con su estrategia agresiva de subida de tasas en los próximos meses. En decir, quien se endeuda desde este mes pagará más, y quienes ya están endeudados, pagarán también más si sus tasas son varíales (los hipotecados, sobre todo).

El BCR está agotado de ideas para actuar sobre la oferta. La reducción del pulso de la demanda agregada es el único recurso que tiene en sus manos para atajar los riesgos de que la inflación siga su racha alcista. Ni la inflación responde a los mismos factores, ni las economías son iguales.  Esto no lo entienden. Combinar soluciones acordes con la realidad actual del país, puede dar otros resultados. Con su obsesivo empeño de subir tasas, está secando la economía peruana. Tasas altas de interés reducen la demanda agregada principalmente porque inciden recortando la inversión. Frena la actividad económica, porque reduce las oportunidades de inversión afectando negativamente el mercado laboral.

La política económica, incluida la monetaria, deben estar orientadas a resolver problemas concretos. Veamos algunos de esos problemas que demandan respuestas urgentes que los decisores de macroeconomía, hacen de la vista gorda.

Algunos rasgos de escenario actual

Las cifras oficiales más recientes del mercado laboral a nivel nacional, publicadas por el INEI (junio 2022), revelan que la población subempleada (trabajadores con empleo inadecuado, con salarios menores al ingreso mínimo referencial o porque el número de horas trabajadas es menor al de una jornada laboral de 35 horas) asciende a 8,284,000 (44.5% de la PEA) habiendo un desempleo abierto de 1,106,000 (6.0%). Hay 6,909,000 (27.1%) peruanos mayores de 14 años que no trabajan (No PEA). Según la misma fuente el empleo informal asciende a 76.8%. Estos son, entre otros, los principales problemas estructurales del país, que causa, pobreza, hambre y desigualdad a millones de peruanos.

Según un reciente informe de la SBS, a marzo último, hay 460,579 empresas que no pueden pagar sus deudas del programa Reactiva Perú. El saldo de la deuda actual asciende a 37,492 millones de soles y el 90.4% de deudores son micros y pequeñas empresas (Mypes). Estos deudores exigen una segunda reprogramación de sus créditos, sin embargo, en este nuevo esquema las tasas de interés que cobrarán los bancos prestamistas serán más altas, lo cual dificultará aún más el pago de sus obligaciones. Muchas de ellas están al borde de la quiebra o ya quebraron. Recordemos que la pequeña y mediana empresa (Pyme) tiene un papel importante en la economía nacional, porque brinda empleo al 75% de la Población Económicamente Activa (PEA). Según la Cámara de Comercio de Lima, en los últimos dos años han quebrado más de 135 mil Mypes, dejando a 540 mil peruanos sin trabajo.

El BCR en su reporte de inflación de junio 2022, revela que la inversión privada total este año será 0%, el sector minero -4.9% y otros sectores 0.6%. Habría una ligera recuperación en el 2023, llegando al 2% (lejos de la cifra de 2021 cuando la inversión privada total fue de 37.4%). Tampoco la inversión pública será gran cosa. Se proyectó un reducido 2.1% (2021: 24.1%) y para el 2023 un 1.6%. Si añadimos a este panorama de nula inversión privada para este año, el encarecimiento de los préstamos y la ineficiencia de la burocracia peruana para gastar el presupuesto asignado, el drama del país es completo.

Subir tasas será peor

¿En el escenario descrito, habría alguna razón económica para subir tasas? En mi opinión, ninguna. Uno de los canales por donde trasmite el banco central su política monetaria son los créditos.  Un aumento en la tasa de interés disminuye la disponibilidad de crédito en la economía para la inversión y el consumo. Encarece el costo del crédito y la cantidad demandada se reduce. La oferta de crédito también disminuye, en virtud de que una tasa de interés real elevada significa mayor riesgo de recuperación de colocaciones, por lo que los prestamistas son más selectivos con sus clientes.

El aumento del costo del dinero, en la práctica se traduce en un encarecimiento del crédito.  Con tasas muy altas, a nadie le conviene endeudarse. Esta situación afecta directamente a las empresas que necesitan dinero prestado para llevar adelante sus planes de crecimiento y expansión, a los gobiernos que necesitan financiar el gasto público, y también a las familias que usan créditos de consumo. Ninguna familia compra una vivienda al contado. No hay empresa pequeña o grande, que autofinancie su supervivencia y crecimiento. Este es el mundo real, que parecen desconocer los burócratas del banco emisor.

Una manera efectiva de promover la inversión y generar empleo, es estimulando el emprendimiento, el autoempleo, y eso solo puede darse, cuando las personas y las empresas tengan acceso a créditos baratos. Es verdad, que la inflación castiga más a los pobres, sin embargo, en una economía en caída como la peruana, no se ataja subiendo el costo del dinero, obligando a las familias a consumir menos y a las empresas a invertir menos.  Altas tasas de interés y más inflación producirá la temida recesión económica que ahondará el desempleo y la creciente pobreza que tenemos.

 Apuntes finales

Estimular la economía productiva, la inversión y el empleo de calidad, es clave, y nada de eso se hace en el país.  Estamos sin norte, caminamos por inercia y sin saber a qué puerto queremos llegar.  Hay que admitir que la crisis económica que padecemos, no es fruto de la casualidad, es obra humana, sin paliativos.  Es principalmente, la consecuencia de sucesivas decisiones erradas, tomadas por   autoridades políticas y económicas del país, sin dejar de reconocer, que también hay factores exógenos que han incidido en ese estado de cosas, pero en muchísimo menor grado. El Perú no estuvo ni está preparado para nada. La crisis del coronavirus ha desnudado nuestra miseria humana. Hay que reconocerlo.

Por último, lo grave no es ni siquiera la inflación. Lo jodido es que la batalla contra la crisis económica está siendo “liderada” con sus decisiones, por los mismos burócratas que los han causado, que rotan de un cargo a otro, por aquellos que decían que la inflación era coyuntural y teníamos “grandes fortalezas” macroeconómicas, bla, bla, bla. Ahora estos son los que dicen que nos van a sacar del barro al que nos ha metido. Pero no dicen cómo ni cuándo. De sus decisiones dependen la economía macro, de las tuyas depende tu economía. Esta es la clave y debes entenderlo.

Publicado el 18 de junio de 2022.

También puede leerse en: www.alejandronarvaez.com

[1]  Es Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid y Profesor Principal de Economía Financiera en la Universidad Nacional mayor de San Marcos.

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